No lo vi venir.
Deduzco que entró, cuando estaba conversando con ella, mediante el chat. El caso es que no lo oí.
Supongo que, aprovechó que la casa estaba a oscuras, noche cerrada y sin luna. Ni tan siquiera chirrió la puerta, como suele hacerlo, evidentemente, es muy habilidoso. No escuche sus pisadas por el frío pasillo.
Normalmente, su "modus operandis", es revisar la casa antes de actuar, asegurándose de que no hay nadie, y obrar con total impunidad. Sin distracciones.
Como siempre, estaba sentado, frente a la pantalla, y de espaldas a la puerta del estudio. Cuanto lo lamento ahora. No me volverá a ocurrir.
El sucio criminal, se deslizó en la habitación, como la serpiente que es... y disparó su asquerosa flecha, emponzoñada del veneno que el llama "amor", y atravesó mi incauto corazón, por la espalda, como los cobardes.
Cuanto lo lamento ahora... No volveré a sentarme de espaldas a la puerta, no me volverá a ocurrir, maldito y sucio Cupido.

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