viernes, 30 de septiembre de 2011

Plegaria a una Diosa.



Se oscurecen los días, se alargan las noches, se hacen interminables, el Astro Rey no llega a calentar la sangre de los mortales, el aire se llena de melancolía y el suelo se tapiza de cadáveres, restos de los mas bellos árboles, el cielo empieza a llorar.

Básicamente, podría ser una definición de mi amado Otoño, pero…

Este año, lamentablemente, coincide con un momento de flaqueza de una de las criaturas más dulcemente etéreas puestas en la Tierra.

¿Kaótica?, me temo que si realmente fueras así, estarías por encima del bien y del mal, sin dejarte influenciar por los hechos o acontecimientos del día a día.

Lamentablemente, tu imagen “pública”, la que dejas que se vea, esa si que es Kaótica, la “otra yo”, un escudo construido contra flechas lanzadas desde el desengaño y reproches varios.

Y digo lamentablemente, pues sería estupendo que todo tu ser fuera así, sobre todo para ti, pero esa no es la verdad…

La verdad es que muchas de esas flechas, si que llegan a tu alma, lacerándola, con heridas que solo el tiempo cicatriza, aunque a veces, ni eso sea suficiente.

Hace tiempo, durante una tarde de cafés y tertulia, expuse mi teoría sobre la vida, una metáfora, que consiste en lo siguiente:

Imaginad que la vida es una ciudad, repleta de calles, y estas obligada a caminar, por ellas, pero los sitios por los que transites, el camino que recorras, es único para cada persona. Se da la circunstancia que, a veces, coincides con alguien, al doblar una esquina, y recorre contigo parte de ese entramado de calles, pero al llegar a un recodo, esa persona tiene que seguir recto, y tu destino te indica que debes torcer, ahí acaba la andadura con el o ella. Evidentemente, todas las fichas están en el tablero, solo el destino sabe si dentro de tres manzanas, volvéis a coincidir.

No puedo hacer nada para animarte, ni decirte nada que te consuele, pues las decisiones de tu futuro solo a ti te corresponden, evidentemente. Pero quiero que sepas, que hay muchísimas personas que, de todo corazón, esperan verte recuperada, personas a las que le importas de verdad.

¿Tsunamis?, ¿a ti?, dulce marea de verano, diría yo.

Así que ya sabes, engrasa el látigo, cálzate tus botas, y camina, siempre adelante, no retrocedas ni para coger impulso.

Sabes que eres única, figura icónica de muchos y muchas, aunque esa responsabilidad, a veces pese, pero siempre te demuestra lo especial que eres.

Vamos mi niña, no temas a la senda, aunque no veas el final de la misma, donde seguro te espera alguien extremadamente especial, tu mago de Oz. Encuentra tu baldosa amarilla, princesa.

No estas sola Kao. Somos Legión.

martes, 27 de septiembre de 2011

Descanse en paz.





A todo esto… ¿Qué ha sido del amor? 

Soy un tipo sencillo, de costumbres sencillas. 

Nací y vivo en esta pequeña ciudad, sencilla, de costumbres sencillas. A la edad de 9 años, por circunstancias que no vienen al caso, cambié de colegio y nada más entrar en la nueva clase (4º de mi adorada E.G.B.), la ví, y supe al instante, que me había enamorado. 

¿Existe el amor a primera vista?, joder, claro que existe, lo he “sufrido” en mis carnes. 

Intenté “ligar”, (como decíamos en aquellos tiempos), con ella varias veces, pero siempre me dio calabazas, vamos, que me mando a tomar por c…, hasta que acabamos octavo, y cada uno fue por su lado. Nunca fue mía, ni un beso, ni un roce… pero nunca la olvidé. Supe que se casó, y que es feliz, y desde lo más profundo de mi ser, me alegro enormemente por ella. Sin duda fue mi primer amor. 

Toda esta historia bastante ñoña, cien por cien real, viene al caso para exponer lo siguiente. 

¿Qué ha sido del amor? 

Aún recuerdo ese enjambre de mariposas revoloteando en mi estómago, al verla cada mañana en su pupitre. ¿Cómo es posible que esa sensación esté tan desvirtuada hoy día?. 

Hoy, no hay mas que poner callejeros y ves a un tipo o a una chica en las puertas de la discoteca – ¡¡¡ Eeeeehhhhhh, callejeeeeeeros!!! – hasta el culo de todo lo posible, con expresiones como – A las tías les das un gramo y te la follas – sin comentarios. 

“He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad esta en la forma de subir la escarpada.” – Gabriel García Márquez.
 
¿Qué coño ha pasado? 

Nos hemos acostumbrado a vivir deprisa, comer deprisa, se han olvidado las formas, y el amor… ha muerto en el camino. Ahora no se conquista, se folla y punto, y si no accedes, a por otra, o a por otro, que hay muchos peces en el mar. 

Recuerdo las tardes de verano, bañado en colonia “vorago”, (jajajajaa, que tiempos), buscándola entre la multitud, y al verla, atreverse a acercarse, y hablarla, escuchar cada palabra suya, (malditas mariposas, ¡¡calmaros coño, que no me dejáis ni oírla!!)… todo eso se acabó. 

Ahora sales un fin de semana, y muy mal se tiene que dar la cosa, para irte a casa sin haber metido la carne en el horno. 

No es mi caso, no es mi estilo. Disfruto con el cortejo previo y posterior, es lo que realmente da sabor a una relación. 

Una vieja amiga, me dice a menudo – Es que ya no quedan hombres como tú -, realmente os digo que, de no ser porque la quiero como a una hermana, pues son muchos años que nos conocemos, otro gallo cantaría… si ella quisiera que cantara, claro. 

Tengo “sólo” treinta y seis otoños, a punto de cumplir treinta y siete, y veo el panorama que me rodea, y me siento un viejo emocional. 

Hace siete años que no fumo, jamás he probado las drogas, no bebo, y cuando digo no bebo, es que no bebo, salvo muy ocasionalmente. Todo esto es porque me conozco muy bien, y se positivamente, que como algo me guste, voy “a hierro” con eso. 

Lo he sabido desde siempre, soy completamente consciente de mis posibilidades, y no temo a nada, pues cuando comienzo algo, es porque sé que lo voy a lograr, y de no ser así, simplemente no lo comienzo y punto. 

Y me gusta el amor. Me encanta sentirme enamorado, y luchar por el amor de una dama, conseguirlo y conservarlo. No puede haber nada más gratificante. Puedo considerarme un “yonki”, cuyo camello es el jodido cupido. 

Quizás por eso, salvo ese primer amor, siempre me han atraído las damas mayores que yo. Las mujeres de mi edad, normalmente, no me resultan tan interesantes. A veces pienso que he nacido tarde. 

Recientemente, comenté, que tengo una teoría con respecto a los hombres. Mi opinión, es que, los tipos que merecen la pena, cuando se encuentran ante una mujer, de las denominadas “de bandera”, como Kao o Viky, o mi amiga, esa que mencionaba antes, simplemente se asustan, no confían en sus posibilidades, y creen que no estarán a la altura, con lo cual, ni lo intentan, prefieren bajar el listón. 

Y desde aquí os digo hombres del mundo ¡¡Dejad de hacer el gilipollas, que hay muchas princesas esperando a que os decidáis a cruzar la línea!!. Intentadlo joder, que aunque lo parezca, todavía no se han comido a nadie. Pero no hablo de “echar un polvo”, hablo de seguir juntos el camino de la vida, o al menos ver hasta donde os lleva, siempre si ellas quieren. 

Lamentablemente, por culpa de muchos tipos, que no son más que rosas sin abrir (capullos, vamos), se ha creado una estirpe de Diosas de mármol, tan bellas, tan perfectas, pero a la vez, tan frías, tan inaccesibles, esculpidas en la piedra del desengaño…, solo hay que tener la paciencia de ir cincelando esa dura cubierta, hasta despojarla de ella, y acceder al cálido interior. Pero de nuevo, lamentablemente, quedan pocos hombres que estén por la labor. 

Y vosotras, Diosas de mármol, bajad, si os place, de vuestro pedestal, dadle una oportunidad a los pobres diablos que realmente se lo “curren”, y recordad siempre, que sois únicas, especiales, como lo es cada copo de nieve, perfecto e irrepetible. 

Dadle una oportunidad al Amor. 

Algunos pensareis, “menudo imbécil”, si, estáis en lo cierto, pero... solo ofende el que puede. Me considero un imbécil, pues creo en estas líneas, y no me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida, pues todo, tanto lo bueno como lo malo, me ha servido para hacerme como soy, y acumular experiencias, es la única forma de crecer como persona. 

Por último, poneros unas líneas de una sevillana muy famosa (si, lo confieso, me gustan las sevillanas, me lo estoy tratando ¿vale?), que dice así: 

“Si me enamoro algún día, 
me desenamoraré, 
me desenamoraré, 
para tener la alegría de enamorarme otra vez.” 


Besos desde el Sur del Sur.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Acordándome de ti...





¿Me acordaré de decirte que no puedo vivir sin ti?
¿Acaso olvidaré que muero por tus ojos?
¿Es posible que mañana no recuerde el día que te conocí?
¿Dónde quedará el escalofrío que siento cuando rememoro tu primer beso?
¿A dónde ira a parar todo este amor que siento hacia el ser que ilumina mis sombras?
¿Se perderá la alegría que se refleja en mi mirada, al verte aparecer por la esquina?

Quisiera creer que no, que toda la felicidad que me has dado en mi existir, se concentre en una esfera, y brille para siempre en tu firmamento, y allá donde vayas, despeje tus tinieblas, como tu fulminaste las mías.

Es hoy cuando quiero todas esas respuestas.

Es hoy, porque probablemente… mañana no me importe.


En el Día mundial del Alzheimer, dedicado a todas las personas que luchan contra esa perra enfermedad, así como a todas las que la padecen, les importe o no.

martes, 20 de septiembre de 2011

De Princesas, Príncipes, y otras fiestas de guardar. 1





Hoy: La Princesa caprichosa. 





Cuentan que, hacía muchos años, había una princesa increíblemente bella, increíblemente inteligente, e increíblemente egoísta y caprichosa. 


Su día a día, consistía en pisotear a sus siervos, y pedirles los caprichos mas extraños que os podáis imaginar 


- Lacayo, quiero dar un paseo en un caballo verde. 


- Papá, quiero que todos los del reino, vistan de azul. 


- Doncella, quiero que todas mis prendas, las bordes con hilo de oro, cada día con motivos distintos. 


- Quiero… 


- Quiero… 


- Quiero… 


Y así todo el reino se desvivía por complacer los deseos de la caprichosa princesa. 


Un día, el Rey, le indicó que debía casarse, pues empezaba a encontrarse mayor, y temía por la continuidad de la corona. 


Como no podía ser de otro modo, la princesa, impuso una condición. 


- El que quiera ser mi esposo, tiene que permanecer bajo mi ventana, un año completo, cantando las más bellas canciones, y sólo así, me casaré con él. 


Y así se hizo. 


Al principio, todos los pretendientes, acamparon bajo la ventana de la princesa, habida cuenta que era verano, y apetecía estar al raso, todo el día, y toda la noche, canción tras canción. 


Pero, cuando un viento helado, trajo de la mano al Otoño, ya no era tan idílico, y uno a uno, fueron desistiendo, de tal forma que, cuando el Invierno hizo su aparición, sólo quedó un joven, natural de un lejano reino, que tocando la guitarra, y sentado en una silla, entonaba su canto para la princesa. 


La princesa, disfrutaba sobremanera, viéndolo a la intemperie, muerto de frío, luchando por sacar algún sonido de su guitarra, con sus congelados dedos, mientras con un hilo de voz, seguía cantando y cantando, incansable. 


Los habitantes del pueblo, se reían de él, pero el muchacho, pese a no ser el mas guapo, ni por supuesto, el mas listo, tenía algo de lo que los demás carecían. Una enorme determinación. 


El Invierno, dio paso a una linda Primavera, y tras ella, de nuevo el cálido Verano, y el joven seguía ahí, impertérrito, con su desvencijada guitarra, su desvencijada ropa, su desvencijada silla, y su desvencijada voz. 


La princesa, que al principio no le prestaba mas atención que la que le prestaba al resto de sus caprichos, poco a poco, con el paso de los meses, fue notando que algo cambiaba. 


Ocurrió, que las canciones del pobre muchacho, si que treparon los muros y llegaron al corazón de la niña caprichosa, e hicieron mella en su alma, conquistándola lentamente, hasta que una mañana, se dio cuenta que lo amaba, que no podría estar ni un solo día sin él. 


Pasaba las jornadas, sentada al lado de la ventana, escuchando atentamente, cada nota, cada palabra de su canto. 


Pero, aún así, decidió que si quería casarse con ella, tenía que cumplir el año completo. 


En el último día que daba fin al plazo impuesto, ya preparada la ceremonia, recibidos los invitados, cosido el vestido, encendidos los fogones de las cocinas reales, en el último día, cuando faltaba un minuto para el fin… 


El joven, paró su canto. 


Se levantó. 


Giró sobre sus talones. 


Y se marchó.


lunes, 19 de septiembre de 2011

Almíbar 2



Aproximadamente, una hora antes, en el apartamento de…, vaya, aún no sabemos el nombre de la dama. La llamaremos… K…, Ka…, si, ya se, la llamaremos Kassy.

Aproximadamente, una hora antes, en su apartamento, Kassy perfilaba sus labios de ese rojo channel que tanto le gusta.

Lentamente, deslizó las medias por sus pantorrillas, hasta ajustarlas en su muslo, cuidando de que la costura siguiese la línea sin torcerse.

No se puso ropa interior. Le había dicho que nunca la usaba.

- Menudo idiota – dijo, y sonrió.

Había quedado a las 10:00 con él, en la cafetería “Dyno’s”, un sitio bastante cool, muy de moda, personal amable, y un café delicioso, pero lo más importante, sabía que Carlos desayunaba ahí cada mañana.

Ese cabrón, no tenía ni idea de lo que le esperaba, se vistió como sabía que le gustaba, perfumó su piel, como sabía que le gustaba, preparó la trampa, tejió la red.

Paró un taxi. Subió.

- Avenida del Partenón, 12, por favor – indicó al taxista, que al momento ajusto el retrovisor, pobre imbécil, para ver si podía observar algo interesante de la pasajera.

Sabía que se le notaban los pezones perfectamente, y le encantaba, se sentía sexy, y eso hacía que un agradable calor subiera por su sexo, que disimuladamente, dejo entrever abriendo un poco las piernas. El taxista, dio un pequeño volantazo, no pudo contener una risa.

- Tenga usted cuidado, o vamos a tener un accidente.

- Disculpe señora – dijo notablemente ruborizado. Gilipollas previsible.

Abrió la puerta y entró.

El local olía a café, una mezcla de perfumes, y a conversación, uno de esos sitios donde puedes estar toda una tarde charlando, sin mirar el reloj, si la compañía y la charla son buenas.

Enseguida lo vio, sentado a la derecha, cerca de la ventana, leyendo el periódico, o haciendo como que lo leía, porque se notaba que él también la vio, pero el idiota, disimulaba, obviamente, peor que ella.

Carlos no es un adonis, es un tipo normal, 1,83, rubio, ojos azules, ni guapo ni feo, del montón, pero el hijo de puta sabe como vestir un traje, estaba superatractivo.

Como no podía ser de otra forma, se dirigió a la mesa junto a la de Carlos, lo ignoró, justo lo contrario que hacía con ella el aforo del local, sobre todo el masculino.

Era consciente de su atractivo sexual. Cuarenta y un años pueden parecer muchos, pero no en su caso. Me atrevería a decir que ahora estaba en su mejor momento, sobre todo emocionalmente, sabía exactamente lo que quería, y como conseguirlo. Pechos firmes, culo perfecto, buena figura, y clase, sobre todo clase. Completamente centrada, dispuesta para la caza.

Tomó asiento, cruzó sus piernas, como sabía que le gustaba, dejó el bolso, y observó, mientras golpeteaba la mesa con las uñas.

El pobre diablo, apenas podía disimular su erección, el perfume dio resultado, la trampa se cerró, como esperaba. Sonrió.

Ella se acercó a la mesa de Kassy, a tomar nota.

- Hola – dijo amablemente - ¿Qué va a tomar?.

- Café, con mucha leche y mucho azúcar, gracias.

La observaba mientras se alejaba,  mechas rubias, brazo izquierdo tatuado, un cuerpo envidiable, que aún vistiendo el sobrio uniforme de la cafetería, (vaqueros negros y polo negro con el logo del local, en bolsillo delantero y espalda), estaba segura, era capaz de levantar cualquier polla a cinco kilómetros a la redonda.

Él también la miraba, difícil no hacerlo, un culo tallado con esa gracia… parecía que llevara los vaqueros hechos a medida. Como una segunda piel.

Los pechos turgentes, excitantes, estaba convencida de que la afluencia de público masculino en el negocio, era en su mayoría provocado por esa mujer. Unido a su amabilidad, era lo que se dice, un verdadero cañón.

Como no podía ser de otro modo, su nombre era… Victoria.

Continuará…

viernes, 16 de septiembre de 2011

Forjando a una Diosa.




Esta noche, mientras África duerme, quiero hablaros de una Mujer.

Alguien realmente especial, y no utilizo esta expresión de forma demagoga, es alguien que bien merece la pena conocer.

¿Que se oculta tras un cuerpo?, a veces no vemos más de lo que queremos ver. Ese cuerpo, encierra a una persona, deliciosamente hermosa en este caso, que no alcanzo a imaginar lo que habrá tenido que superar en su vida.

No os confundáis, ella no busca compasión, ya no la hieren. Es una amazona cuasiespartana, que os dejaría sin cabeza si fuera menester, con una simple palabra. En ese sentido, no tenéis nada que hacer, ni lo intentéis.

Decidió tomar el camino de espinas, el camino Duro de verdad, con mayúsculas, plantarse firme ante el huracán. Marcó su cuerpo con pinturas de batalla, lo moldeó a imagen y semejanza de su alma, luchó y venció. Renovada, digna, intocable e inmaculada.

Deseada por todos, envidiada por muchos y muchas, evidentemente no pasa desapercibida, aunque quisiera.

Terriblemente bella, es el mismísimo pecado hecho carne. Dan ganas de perderse en el laberinto de su cuerpo, dejando parte de tu consciencia en cada curva, y fabricando ilusiones en cada milímetro de su ansiada piel.

Juguetea con pobres almas, las domina a placer. Retorcida a veces, podría parecer que disfruta con ello… y obviamente, así es.

Quien la viera por primera vez, puede pensar que carece de corazón y sentimientos… nada mas alejado de la realidad.

Pocas veces se encuentra a alguien tan dada a los demás, evidentemente, cuando se lo merecen. Una vez la conoces, ya no la olvidas, como la estrella de poniente, que aun saliendo el Astro Rey, sigue en el firmamento, y siempre puedes levantar la vista y verla, pues siempre que la necesites, ahí estará.

Diosa y princesa. Doblemente mujer, primero porque lo es, y segundo porque lo ha elegido, forjándose  en sangre y fuego, como se forja el acero, y como tal, es elegante y  dulce, como el filo de la navaja.

Así que ya sabéis, tratarla como se merece, como la Dama que es, porque de no ser así, malditos bastardos, os seguiré hasta el averno de donde procedéis, y os arrancaré el alma a golpes.

Para terminar, quiero deciros, y decirte a ti Victoria, que ha sido todo un placer, y un verdadero honor, dedicarte estas palabras, de un tipo cualquiera, que espera no lo olvides.

Mil besos desde el Sur del Sur.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Duermes.




Duermes.
Miro tu espalda, cada curva, su talle.
Desdibuja la luz tu contorno, trazado a carboncillo, difuminado.
Sencillamente hermoso.

Tu pelo.
Se ilumina levemente, alcanzado por la Luna,
que se filtra traviesa por la persiana, queriendo tocarte.

Tu brazo derecho.
Extendido sobre tu costado, en un gesto tranquilo
desearía acariciarlo, no atreviéndome,
no seré yo quien perturbe tu sueño.

Tus piernas.
Eternas, preciosas, reposan tras largas horas en pie,
cubiertas de seda, satinadas.

Tu brazo izquierdo.
Flexionado,  acercando la mano a tu rostro…

Y tu rostro.
Capricho de hadas, sereno, dicen es el espejo del alma,
que en este instante, no parece nada kaótica.

Tu pecho,
Perfecto, como el vaivén de la marea, se mueve al respirar
ese aire, que tan afortunado me siento por poder disfrutar.

Descansas frágil, tranquila.
Y te miro, ilumino mis ojos con tu ser.
Beso tu hombro y sonríes, ¿qué soñaras?

Soy consciente de la carga que soportas, así que…
Sueña, princesa, sueña y repara tu alma
Para otro día de entrega a los demás.

Duerme
Me conformo con mirarte.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Almíbar.


Se abrió la puerta y entró.

Pelo castaño claro hasta los hombros, piel blanca nívea, ojos marrón claro, y labios rojos como el bolso que portaba. Camisa blanca, abotonada al cuello, dejando sus hombros al descubierto, falda gris hasta las rodillas, ceñida, pulsera de dos vueltas de perlas blancas, y collar de cuentas negras. Remataba el conjunto con unos guantes grises claros, y zapatos de tacón eterno, rojos como su bolso, sobre unas medias negras con costura que estilizaban sus piernas, sinuosamente. Parecía que acabara de salir de una película de los años cincuenta.

Se que nunca usa ropa interior.

Sus pechos, duros, dulces y blancos como el azúcar, se adivinaban bajo la camisa, que por efecto de la tela, marcaban su contorno, y la protuberancia de sus pezones rosados, de aureola no excesivamente grandes, pero que cuando se excitan, mientras cabalga mi polla, se hinchan deliciosamente.

Se movía de forma lenta pero decidida, calculando cada movimiento, como una pantera, lista para saltar hacia la siguiente presa.

Al andar, su perfume Chloé, acariciaba el aire, que unido al vaivén de su trasero (sabe muy bien como moverlo), dejaba tras de si una estela verdaderamente turbadora, como si el tiempo se parara, y todas las miradas del local se posaran en ella.

Su cintura, de por si estrecha, se acentuaba con el cinturón, dando paso a unas caderas y culo dignos de una Pin-up. Solo de imaginarlo, aprisionado por la tela de la falda, me provocó una erección casi inmediata, que difícilmente disimulaba con el periódico.

Se sentó en la mesa contigua a la mía, y cruzó elegantemente las piernas, como solo una señora sabe hacer, dejando el bolso en la silla anexa.

Intuí el roce que el forro de la falda le produciría en su sexo, desnudo, recién depilado, a flor de piel, casi podía verlo, sonrosado, con ese punto color rubí, que es su clítorix, siempre incipiente dispuesto y jugoso. La erección era ya evidente.

Por el movimiento de sus manos, parecía que esperara a alguien, su nueva víctima supuse.

Fingí no haberla visto, y ella es evidente que no me vio,… pero sonrió.

Continuará.

Ezequiel, 25-17



“Ezequiel, 25-17: El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la avaricia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque él es el verdadero guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que mi nombre es Yavé, cuando caiga mi venganza sobre ti!.”


Llevo años diciendo esta mierda, y cuando alguien lo oía es que iba a morir. No había pensado mucho en lo que significaba, simplemente creía que era un rollo que le soltaba a algún hijo de puta antes de pegarle un tiro, pero esta mañana ví algo que me hizo pensar dos veces. 

Ahora se me ocurre que tal vez significa que tú eres el hombre malo, y yo el recto, y que el señor 9 mm es el pastor que protege mi recto culo en el valle de la oscuridad. O tal vez tú eres el hombre recto, y yo el pastor, y que este mundo es injusto y egoísta. Me gustaría eso, pero ese rollo no es la verdad. La verdad es que tú eres el débil y yo la tiranía de los hombres malos. Pero me esfuerzo, Ringo, me esfuerzo con toda intensidad por ser el pastor.

(Diálogo de la película Pulp Fiction -1994, auténtica joya del séptimo arte.)

martes, 13 de septiembre de 2011

La Belleza.


Equilibrio, tan escaso a lo largo de la historia.

Tal vez debido a mi signo zodiacal, (me gustaría creer que si), siempre he intentado buscar el equilibrio en mi vida, unas veces con mas acierto que otras.

Aplicado a la belleza, no basta con ser físicamente agraciado, obviamente ayuda, pero no es lo esencial.

Estoy hastiado de ver simples carcasas vacías, preciosas pero vacías. Estuches extraordinariamente hermosos, con un contenido repulsivo.

Pero, cada mil años, se alinean los planetas, y nace una rosa entre ortigas. La última vez, ocurrió en 1970.

Equilibrio, tan escaso en el mundo, de tal forma, que quien dispone de él, brilla con luz propia, siendo luz entre tinieblas, faro en la noche, y oasis en el erg.

“Handurilah”, que existen personas como tú, y que Dios se apiade de las almas que no te ven.

Equilibrio.

Equilibrio entre belleza e inteligencia, fuerza y dulzura, alegrías y nostalgias.

Una copa de vino, no debe llenarse hasta el borde, requiere de aire para poder apreciar todo su sabor, y todo su poder. Del mismo modo, un cuerpo como el tuyo, debe ir acompañado de una mente brillante, como la tuya, y solo así, como ocurre con el vino, te vuelves embriagadora.

Bendita cosecha la de 1970.

Dedicado a Ti.

Born to be Queen.


Here's she, born to be queen, she's the princess of the universe.

lunes, 12 de septiembre de 2011

La reina del Kaos.



Voy a hablaros sobre una mujer, si acaso soy capaz de describirla solo con palabras, aunque lamentablemente me temo, que me quedare corto, muy corto…

Imaginaos que, durante una tarde de enero, Dios, preso de un capricho, mezclara un rayo de luna con el más bello atardecer, añadiese unas gotas frescas de rocío y agua de azahar, moldeando así, el más absolutamente perfecto de todos sus ángeles.

Imaginaos además, que Lucifer, al ver a esa obra celestial y sintiendo celos por no poder crear algo tan bello, se apoderara de ella, y añadiese su toque personal: la sensualidad y sinuosidad de la serpiente, el atractivo sexual de mil mujeres, la inteligencia del propio Satán, y el canto de las sirenas mas temibles, capaz de arrastrar a cualquiera hasta las rocas.

Imaginad, imaginad el resultado, visualizar a esa criatura, bella, extremadamente inteligente, dueña de su destino, y ama y señora de almas, que danzan a su antojo, con cada golpe de su cadera… o de su lengua. La reina del kaos.

En síntesis esa es la persona que trato de describir, pero hay mas…

No la conozco bien, todavía, al menos no lo suficiente, pero intuyo, que tras la armadura del mas duro acero, se esconde un corazón herido, que trepa pesadamente el muro que ella misma ha construido, sin ser del todo consciente de su propia valía, y quizás, con piedras puestas ahí por alguien a quien no puedo mas que envidiar.

Y maldigo a quien, cada mañana, se cruza con ella en su portal, en la calle, en su trabajo, y no es capaz de apreciar lo que para mi es tan tangible. ¡Cerdos impíos!, ellos que probablemente, en su perra vida estarán tan cerca del Ser mas extraordinario que jamás ha pisado o pisará con sus pies calzados en botas de sangre,  esta bola de barro llamada Tierra.

¿Qué donde podéis encontrarla?, francamente, no lo se… pero ¡BUSCAD!, tened los ojos muy abiertos.

Cuentan que se aparece al caer la noche, otras veces en la mañana… ¡BUSCAD Y HALLARÉIS!

Cuentan que se hace llamar Kaótica, que ironía, jamás ví un nombre que le viniera tan bien a alguien, pues describe exactamente lo que ocurre en tu mente al descubrirla.

Buscad, infelices, y os aseguro que os arrepentiréis el resto de vuestras miserables vidas, que sin duda afirmo… deseareis sea lo mas larga posible.