jueves, 15 de diciembre de 2011

Y además...



Y además es hermosa…

Sigo maravillándome de la condición humana, nunca deja de sorprenderme.

Exenta de juegos de artificio, se muestra tal cual es, una señora, como no he conocido.

Varios hombres han pasado por su vida (que no por su cama, ojo), unos con mayor fortuna que otros, más…ha aprendido de sus errores, y pienso que solo por eso, han merecido la pena.

Y además es hermosa…

Ha desarrollado actividades sumamente dispares, ha sido formada, y ha formado, de la mejor manera posible, pero, cosas del destino, ahora nuevamente, empieza desde abajo. Triunfará, estoy seguro.

Y además es hermosa…

Creo firmemente que, el paso de una persona por este planeta, perdurará en las obras que haya realizado, sus logros, y no imagino uno mayor, que el haber criado, con los tiempos que corren, a dos personas que, desde luego, a juzgar por lo que veo, se pueden esperar grandes cosas de ellos, y la hacen ir con la cabeza bien alta.

Y además es hermosa…

Y sigo impresionándome por la condición humana, que los hay tan cerca de ella (algunos más de lo que se merecen), y no son capaces de ver, por desconocimiento o estupidez, la maravilla de su ser, empero ella, curtida emocionalmente, es capaz de perdonar, y olvidar… unas veces con mas acierto que otras.

Y además es hermosa…

Forma la mezcla perfecta, receta magistral, contiene todos los ingredientes de la belleza, en todos los sentidos de la palabra,  y ese puntito "especiada", que me encanta.

Y además es hermosa...

¿Qué resorte has activado en mi mente, que no puedo leer u oír la palabra “caótica”, sin esbozar una sonrisa?, maldita suerte la mía.

Y además es hermosa…

Y además… es hermosa.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Almíbar 4



Con su brazo izquierdo, me volteó, hasta apoyar mi espalda contra la pared, y casi enseguida, bajó la cremallera de mi pantalón, e introdujo su mano derecha en su interior, dejando escapar a mi polla de la prisión de los boxers, liberándose en todo su esplendor,  palpitante, completamente dispuesta.

Se arrodilló ante mí, sujetando mi miembro con su mano derecha, desde su base, e inmediatamente, recorrió con su lengua la longitud de mi polla, de abajo a arriba, con tal lascivia, que un escalofrío me recorrió hasta el último rincón de mi ser. Cuando su lengua llegó al extremo de mi verga, se entretuvo en el glande, redondo, hinchado, jugoso, rodeándolo magistralmente, y una vez bien humedecido, lo introdujo en su boca, saboreándolo, dentro de la cual, seguía lamiéndolo con su lengua, fantástico.

Sus labios se iban deslizando lentamente, húmedos, sobre la piel de mi polla, hasta meterse en su cavidad, como dos tercios de su tamaño total, mientras, con su mano izquierda, masajeaba mis cojones, llenos de semen, a punto de explotar. Notaba su lengua caliente, moverse en su interior, al compás de la genial mamada que me estaba practicando.

Dirigí mi mirada a Kassy, que ya la tenía olvidada, habida cuenta de la situación, y la descubrí, observando perpleja la escena, pero sin dejar de gozar, con su propio perro, menuda estampa. Estaba completamente seguro de que eso no se lo esperaba, y como siempre le ocurre, las sorpresas, en el plano sexual,  la excitan sobremanera.

Volví a entregarme al placer que me estaba regalando Victoria, que se quitó el polo, mostrando unos pechos redondos con unos pezones como pulgares, dando la impresión de estar esculpidos en piedra. Desde mi posición, veía mi polla entrando y saliendo de su caliente boca, brillando a causa de su saliva, y con las venas completamente hinchadas.

Sentía mis huevos, cargados tras días sin sexo, y no estaba seguro de cuánto podría aguantar. Victoria, en ese momento, comenzó a lamerme repetidamente el glande, mirándome a los ojos, hacia arriba, desafiante, completamente dueña de la situación, mientras me masturbaba con su mano, no pude más. Previsora, notando que mis testículos se preparaban para eyacular, dirigió mi polla hasta sus pechos, justo a tiempo, pues comencé a soltar toda una descarga de leche espesa, blanca, caliente y viscosa, que denotaba mis días en ayuna sexual. El orgasmo fue indescriptible, y tras trece o catorce embestidas de semen, que bañaron la totalidad de sus pechos, restregó mi polla agradecida, sobre ellos, y note el increíble calor de mi propia corrida, en la punta de mi verga, para de nuevo, llevársela a su boca, hasta dejarla bien limpia.

Fue entonces, cuando oí los gemidos inequívocos de Kassy, teniendo su propio orgasmo, no sé si motivado por la lengua del perro, o por la visión de mi propia eyaculación.

Victoria, se puso en pie, y me beso en la boca, aún con los restos de mi semen en su interior. Noté el sabor del mismo, y el calor de su saliva y de su experta lengua, y tal cual vino, dio media vuelta, con sus pechos cubiertos de semen, y su culo bamboleante, se encaminó hasta la salida del baño de caballeros, supongo que iría al de señoras, a limpiarse, pero en ese momento, estaba tan perplejo, que no puede más que mirar mi polla derrotada, tras la increíble mamada, y caer en la cuenta de mi propia indefensión en ese momento, pues kassy, tras su orgasmo, se besaba con el perro, mientras se arreglaba la ropa. Saldrían en cualquier momento, y yo no debía estar ahí.

De modo que, devolví mi verga a su prisión, y corrí hacia la salida, cayendo en la cuenta de la hora que era, e imaginando la excusa que pondría en la oficina. Crucé el pequeño pasillo de los servicios, y salí a la cafetería, que atravesé  apresuradamente.

Justo antes de salir, volví la mirada hacia el fondo del local, y pude ver a Victoria, cruzando la puerta de los servicios, perfectamente uniformada. Me lanzó un beso, casi imperceptible, acompañado de una sonrisa cómplice en sus labios, esos que hace unos minutos, abrazaban mi polla. Yo correspondí con otra sonrisa de agradecimiento.

Le debía un orgasmo.

¿Continuará…?

viernes, 2 de diciembre de 2011

Buscando a tu enemiga.



Antes de nada, debo excusarme por llevar bastantes días sin publicar nada, pues prometí que mi siguiente post iba a ser en contestación de otro, y sobre todo, no me gusta faltar a mi palabra, de las pocas cosas que aún puedo alardear orgulloso. ¿Qué seria de nosotros si nuestra palabra no valiese nada?, mal asunto…

Éste ha sido un retiro más obligado, que deseado, aunque he de reconocer que me ha servido para plantearme un par de cosas, y eso siempre, siempre es positivo.

Dicho lo cual, continúo.

Parece mentira, lo fáciles que son las cosas, las situaciones, y lo que nos empeñamos en complicarlas hasta la saciedad, intentando retorcer la realidad, creando situaciones que, o bien no existen, probablemente ni existirán,  y solo han sido creadas en un rincón de nuestra mente. Fantaseamos con el “¿qué pasaría si…?”.

La vida es mucho más sencilla.

Lo blanco es blanco, y lo negro, es negro, y no hay más. Ni gama de grises ni matices de ninguna manera. En esencia, se trata de eso. Lo blanco, blanco, y lo negro, negro.

No se si es así, o muy parecido, pero oí un proverbio chino, que dice “…si el problema tiene solución, ¿para que preocuparse?, y si no tiene solución, ¿para que preocuparse igualmente?”.

¿Acaso por muchas vueltas que le des, vas a solucionar el problema?. ¿Dónde está escrito eso?. Vale que divagues sobre que solución puede ser la más adecuada, evidentemente, no se trata de moverse por impulsos, pero más allá de eso… no merece la pena.

Tenía un profesor, que siempre contaba la misma historia, sobre el pensamiento empresarial anglosajón, y venia a ser, resumiendo, un empresario inglés, que tenía una serrería, cuyos días laborables, eran de lunes a viernes, descansando los fines de semana. Pues ocurrió, que lo llamaron un sábado por la mañana, del departamento de bomberos, comunicándole, que durante el viernes noche, la serrería fue pasto de las llamas, hasta quedar reducida a cenizas, no quedando piedra sobre piedra, y la contestación del empresario: “… menudo disgusto me voy a llevar el lunes por la mañana…”.

Bien, nuevamente, dicho lo cual… continúo.

Hay que afrontar los problemas de frente, estar dispuesto a ir a la guerra, encarar al toro “a puerta gayola”, dejarse de rodeos laberínticos, que solo te hacen desenfocar el objetivo. Ya sabes lo que dicen, “mas vale una colorá que cien amarillas.” Que simple ¿verdad?.

Todo lo que se salga de ahí, es agua de borrajas.

Pero… en mi opinión, tu principal enemigo, y el de cualquiera, es uno mismo.

Eres tú la que te pones barreras, limitas tu espacio, y cierras las puertas. Solamente tú.

Si aún así, sigues queriendo ir a la guerra, adelante, pero antes de iniciar el viaje, mírate al espejo, y en vez de mirar la vida pasar, mira la imagen reflejada, analiza tu interior, busca a tu enemiga, esa es a la que hay de derrotar, hacerla sucumbir a tu determinación. Solo así serás libre, y cuando lo logres, verás la vida desde una posición más elevada, y no desde el fondo del pozo, que solo te deja ver el trocito de cielo allá arriba.

No quiero decir que con esto vas a ser feliz eternamente, pero… seguro el camino se va a despejar un poco de hierbajos, lo suficiente, para seguir ascendiendo con menor dificultad.

¿Te ha ayudado en algo estas divagaciones africanas?, me alegro, y de no ser así, por lo menos espero hayas disfrutado con la lectura. Besos.

He vuelto…