viernes, 16 de septiembre de 2011

Forjando a una Diosa.




Esta noche, mientras África duerme, quiero hablaros de una Mujer.

Alguien realmente especial, y no utilizo esta expresión de forma demagoga, es alguien que bien merece la pena conocer.

¿Que se oculta tras un cuerpo?, a veces no vemos más de lo que queremos ver. Ese cuerpo, encierra a una persona, deliciosamente hermosa en este caso, que no alcanzo a imaginar lo que habrá tenido que superar en su vida.

No os confundáis, ella no busca compasión, ya no la hieren. Es una amazona cuasiespartana, que os dejaría sin cabeza si fuera menester, con una simple palabra. En ese sentido, no tenéis nada que hacer, ni lo intentéis.

Decidió tomar el camino de espinas, el camino Duro de verdad, con mayúsculas, plantarse firme ante el huracán. Marcó su cuerpo con pinturas de batalla, lo moldeó a imagen y semejanza de su alma, luchó y venció. Renovada, digna, intocable e inmaculada.

Deseada por todos, envidiada por muchos y muchas, evidentemente no pasa desapercibida, aunque quisiera.

Terriblemente bella, es el mismísimo pecado hecho carne. Dan ganas de perderse en el laberinto de su cuerpo, dejando parte de tu consciencia en cada curva, y fabricando ilusiones en cada milímetro de su ansiada piel.

Juguetea con pobres almas, las domina a placer. Retorcida a veces, podría parecer que disfruta con ello… y obviamente, así es.

Quien la viera por primera vez, puede pensar que carece de corazón y sentimientos… nada mas alejado de la realidad.

Pocas veces se encuentra a alguien tan dada a los demás, evidentemente, cuando se lo merecen. Una vez la conoces, ya no la olvidas, como la estrella de poniente, que aun saliendo el Astro Rey, sigue en el firmamento, y siempre puedes levantar la vista y verla, pues siempre que la necesites, ahí estará.

Diosa y princesa. Doblemente mujer, primero porque lo es, y segundo porque lo ha elegido, forjándose  en sangre y fuego, como se forja el acero, y como tal, es elegante y  dulce, como el filo de la navaja.

Así que ya sabéis, tratarla como se merece, como la Dama que es, porque de no ser así, malditos bastardos, os seguiré hasta el averno de donde procedéis, y os arrancaré el alma a golpes.

Para terminar, quiero deciros, y decirte a ti Victoria, que ha sido todo un placer, y un verdadero honor, dedicarte estas palabras, de un tipo cualquiera, que espera no lo olvides.

Mil besos desde el Sur del Sur.

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